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La escuela, a lo largo de su trayectoria, ha tenido como objetivo principal elevar el potencial estético y creativo de los niños y las niñas de la zona de emergencia social en Suba, a través de procesos de formación artística en teatro, música y danza; potenciando sus capacidades y favoreciendo sus relaciones socioculturales, la convivencia familiar-comunitaria y su identidad local. Actualmente se ha logrado consolidar un grupo de más de 60 niños y niñas en las tres áreas mencionadas, y se trabaja con un grupo de madres de familia en programas de emprendimiento y convivencia familiar.
Este proyecto se justifica por varuias razones: |
Las limitadas posibilidades para acceder a lo cultural, lo artístico y lo público
Los niños y niñas que habitan los sectores enmarcados en Emergencia Social por la Administración Distrital, cuentan con pocas posibilidades de vincularse a escenarios y procesos de formación artística y de formación ciudadana, lo cual hace que las manifestaciones culturales y políticas que generan como parte de su proceso de socialización y expresión, no cuenten con las condiciones y los recursos necesarios para potenciarlas y visibilizarlas. Por otra parte, cuando se piensa en el acceso a la cultura por parte de los niños y las niñas, se les asume como simples espectadores o consumidores, y no como protagonistas y generadores de su propio desarrollo cultural y como agentes activos en la construcción de lo público. De esta manera, es que los eventos del día del niño, día de brujas, día de la familia, de la tierra entre otros, se convierten en simples instrumentos y actividades coyunturales. Superación de ser los más excluidos dentro de los excluidos
En las comunidades resaltan las prioridades sobre: pavimentación, acueducto, alcantarillado etc, invisibilizando y convirtiendo las necesidades fundamentales de ocio, participación, conocimiento, libertad y creación en un segundo plano. En estas comunidades es en donde mas se encuentran niños y niñas desplazados(as), trabajadores(as), y en alta vulnerabilidad económica y social los y las pasan desapercibidos(as) dado que en la escala de los problemas que viven las comunidades ellos y ellas son imperceptibles, pues suelen ser mas contundentes las necesidades de seguridad, servicios públicos y pavimentación entre otros. Esta situación no deja a la comunidad generar los lazos de acogida y solidaridad que requieren los niños y las niñas con urgencia para su desarrollo, crecimiento e inserción social. De esta manera, las familias que sufren estos procesos se invisibilizan, lo que hace más difícil su interacción con la sociedad y por ende, los y las menores que conforman las mismas cargan con el peso de la soledad y el abandono mientras sus padres y /o madres salen en búsqueda del rebusque y la sobrevivencia, cuando no es que les toca el apoyo dentro de las labores que realizan sus familiares.
El grado de vulnerabilidad de los Derechos de los niños y las niñas
Es de conocimiento público que Colombia tiene un poco más de dos millones de desplazados a causa del conflicto armado que vive el país, de lo cuales el 80% son menores de edad, que por lo menos tres millones de niños son trabajadores y que el 60% de la población colombiana vive en la pobreza, lo cual implica que gran parte de ellos sean niños.
Estos datos por si mismos demuestran que a pesar de que nuestro país a suscrito convenios internacionales y que la constitución política tiene en cuenta a los más vulnerables, la realidad cotidiana demuestra que la situación general de los niños y las niñas se mueve en escenarios donde son victimas de la guerra, padecen hambre, enfermedad y desnutrición, el maltrato físico, psicológico y moral es el pan de cada día, la tragedia del campo los lleva al caos de la ciudad, la violencia es la escuela en la que se socializan y el miedo y el desarraigo son sus compañeros permanentes.
Si hemos insistido hasta la saciedad de que la infancia es el futuro de la patria, que manera más contradictoria de preparar a las generaciones futuras para asumir el destino de un país que pierde al más valioso de sus recursos: los niños y las niñas.
La resiliencia como camino reconstructor de la vida
Estamos convencidos de que es necesario dar luces de esperanza y por ello creemos que la mejor manera de lograrlo es contribuir para que los niños y las niñas puedan reconstruir sus vidas a través de procesos resilientes, es decir, que puedan favorecer su deseo de vivir y de vivir con dignidad. Creemos en esta perspectiva, de que es urgente incentivar estrategias que permitan que los niños y las niñas ganen en: Autoestima y autoconcepto, Vínculos afectivos, Creatividad y humor, Red social y de pertenencia, Ideología personal y voluntad de sentido. Estos procesos se viven de manera contundente através del arte, el arte ofrece la posibilidad de reconocer, imaginar, resistir y transformas la vida constituyendose en un referente para la creación y proyección de los proyectos de vida de los sujetos que lo vivencializan.
Experiencia sociocultural de Cultiba y otras organizaciones dentro de la UPZ y la localidad de más de 15 años
Cultiba ha desarrollado a lo largo de su proceso de gestión una fuerte labor dirigida a la infancia y la juventud especialmente en aquellos aspectos centrales de los procesos de desarrollo de los niños y las niñas como son; lo lúdico, lo creativo, lo deportivo, lo artístico y lo ambiental, compromisos que le han permitido aportar su grano de arena para que ellos y ellas puedan ser considerados sujetos de derechos por sus padres, educadores y dirigentes comunitarios de modo que se les puedan garantizar las condiciones para que disfruten de su infancia y cuenten con referentes de sentido que les permitan optar por proyectos vitales que contribuyan a disminuir la miseria afectiva e intelectual que de manera agazapada disminuye el potencial humano de la UPZ, de la localidad y del país. En este esfuerzo Cultiba se ha ganado un lugar dentro de los procesos no formales de educación y socialización de la infancia y generado las condiciones para que otros actores locales sientan la enorme responsabilidad y compromiso de trabajar por los derechos de la infancia. Este salto ha sido posible a través de la Red de Organizaciones Sociales Decidamos Ya! cuyo fuerte es trabajar por una cultura de la infancia, es decir, por una cultura de la solidaridad con nuestros niños y niñas.
BENEFICIARIOS Y SU CONTEXTO SOCIOECONÓMICO
Los niños y niñas
Los niños y niñas que vienen participando en el programa, son de muy bajos recursos, razón por la cual se les dificulta el acceso a servicios de calidad en salud, cultura, educación, recreación y varios de ellos, hasta la alimentación, esto permite observar que en el campo del desarrollo corporal tienen grandes problemas: un alto nivel de desnutrición, muestran alta debilidad a la hora de realizar ejercicios, juegos que requieran de fuerza, agilidad y destreza.
Por otra parte, un buen porcentaje de los niños y niñas tienen grandes capacidades para el manejo del cuerpo lo cual los aventaja. El terreno afectivo es todavía más cuestionable, las relaciones afectivas son mas vividas con la madre que con el padre, por las situaciones y tratos violentos que este ejerce en el hogar, de igual modo la interacción con los hermanos mayores es de sirvientes y los que tienen que hacer de todo en la casa, atenderlos, lavarles la ropa, cocinar, cuidar a los pequeños y donde esto no se haga muchas de las veces, son golpeados.
La gran mayoría de ellos y ellas asisten al sistema de salud ofrecido por el gobierno SISBEN y en educación las instituciones del sector no dan cuenta de la demanda y sobre todo, no dan cuenta de los menores que trabajan y de los y las que llegan por causas de desplazamiento forzado, situación que los pone en mayor riesgo y vulnerabilidad. Los trabajos que realizan algunos de ellos y ellas son en el reciclaje, ventas ambulantes, ayudantes de sus padres en labores de aseo y servicios generales y en los negocios que algunos de ellos, los padres, han logrado poner.
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