La crisis económica que vive el país se ve más palpable en estos barrios cuyas poblaciones sufren las mayores Necesidades Básicas Insatisfechas.
Las personas (hombres y mujeres) a partir de los 30 años (en su mayoría padres y madres de familia) se sienten inútiles a causa de la discriminación laboral de la que son objeto, situación que los llena de frustración y de desesperanza por las múltiples consecuencias que tienen tanto en sus vidas como en las de sus hijos (as): hambre, falta o baja calidad en la educación, incertidumbre ante un futuro que se muestra más funesto, crisis familiares que los desmembra y problemas que los desbordan como delincuencia, farmacodependencia y depresión, que les dejan ver que no tiene sentido vivir y que lo único que los ánima son sus hijos e hijas pese a la miseria que los rodea.
Está es la situación cotidiana que lleva a que niños, niñas y adolescentes tengan que salir a desempeñarse laboralmente en trabajos callejeros, como vendedores ambulantes de dulces, frutas, arepas, o como dependientes en oficios que en ocasiones exceden sus posibilidades como: lavadores de carros, ayudantes en albañilería, reciclaje, entre otros, cuya tarea cotidiana consiste en mendigar tanto en sus propios barrios como por los puntos estratégicos de la UPZ y la localidad. Todo esto acompañado del sentimiento de responsabilidad que cargan por sus familias, a riesgo de vivir una infancia dislocada y a medias.
En general son niños y niñas que por una parte han desertado del sistema escolar por las dificultades de adaptación social y económica, y por otra, son chicos y chicas que nunca han accedido al sistema precisamente por sus condiciones de desplazamiento y de pobreza.
Por ultimo hay quienes trabajan en tiempo de vacaciones o después de terminada la jornada escolar esto les duplica su responsabilidad y les limita la posibilidad de disfrute. Otros por su parte, ni estudian ni trabajan lo cual los coloca en situación de verdadera vulnerabilidad social, son los niños y niñas que deambulan por los barrios sin norte claro y sin esperanzas de futuro.
Su cuerpo expresa las cargas de la desnutrición y el maltrato físico, psicológico y moral que les han infringido. Su vocabulario frecuentemente es soez y en extremo agresivo, como mecanismos de resistencia frente a sus pares, madres, padres y a los adultos. Su vestuario y apariencia en general muestran mucho abandono y la poca atención familiar. Suelen ser niños y niñas que cuentan su vida de manera permanente, contundente y desgarrada, lo cual significa la creciente necesidad de autoestima y reconocimiento que necesitan. En medio de todo se les observa como con mucha soledad y sufrimiento pocas veces compartido.
Las Instituciones que han venido asumiendo los procesos de intervención social son: ICBF a través de desayunos escolares, clubes juveniles, HOBI; el DABS (COL) a través de comedores comunitarios, casas vecinales; el CLOPS intenta volverse un ente de segundo nivel y fortalecer las políticas dirigidas a la población infantil, este es un espacio institucional que a intentado abrir sus puertas para que la comunidad participe pero el peso de la norma, la ley y la institucionalidad no lo han permitido; por otra parte, está la Comisaría de Familia, una de las entidades que más trabajo tiene, son múltiples los casos que llegan a sus despachos ya sea por violencia intrafamiliar, abuso sexual, abandono, explotación laboral, paternidad responsable, entre otros, que desborda la capacidad de respuesta y a lo único posible de acudir es a la imposición de sanciones y multas; el hospital, intenta ofrecer un buen servicio pese a las grandes dificultades económicas y tecnológicas con las que cuenta, por esta razón, han logrado mayor fuerza los prestadores del servicio de salud privada. El hospital y los programas de salud realizan como estrategias campañas de vacunación esporádicas, atención a niños y niñas que estén en programas públicos; la Iglesia es uno de los entes mas aglutinador, se encuentran tendencias de todas las clases, que despejan las esperanzas, la resignación de los que a ella acuden, juega un papel importante en términos de la asistencia social; y, el programa Bogotá Sin Hambre, programa bandera de la Administración Distrital que se encuentra cuestionada por la perdida de miles de millones destinados para el propósito del hambre en la ciudad y que por otra parte, termino contratando a las empresas privadas para prestar el servicio de manera instrumental y economisista.
Estos son algunos de los desarrollos que vive la localidad y la UPZ , en ocasiones con posibilidades de que se focalicen los esfuerzos pero de manera coyuntural y respondiendo a la institucionalidad, a la norma y a la ley que muchas de las veces las desbordan la realidad.
Uno de los mayores problemas de los proyectos de desarrollo social, que afecta tanto su carácter ético como su eficacia y sostenibilidad, es la definición vertical predeterminada, por parte de los agentes del desarrollo, de las "carencias" de las poblaciones y las respectivas "soluciones racionales" a sus dificultades.*
*EL DIFíCIL CAMINO HACIA UN DESARROLLO SOCIAL ÉTICO. François Vallaeys: Profesor de Ética y Gerencia Social en la Maestría en Gerencia social. Pontificia Universidad Católica del Perú (Lima)
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